sábado, 9 de noviembre de 2013

RM 5 - 1 RSO: La fiesta de Modric

RM 5 - 1 RSO: La fiesta de Modric


Con Xabi Alonso sobre el campo todo es más fácil para el Real Madrid. Y sobre todo, para Luka Modric. El croata, que cuajó un partido sensacional, fue el motor sobre el que el Real Madrid aceleró para mostrar una evidente mejoría respecto a lo mostrado en anteriores partidos. Ante un rival timorato, blandísimo en defensa y al que le faltó sacarse fotografías con los jugadores blancos durante un primer tiempo en el que los de Ancelotti fueron un rodillo, el croata se erigió como el mariscal de campo que tanto demandaba este equipo y el que le dio sentido y equilibrio a las transiciones del equipo.
Modric, quien fuera elegido el peor fichaje del pasado curso en toda la Liga española por un diario madrileño, necesita de Xabi Alonso para poder ser el creador que Mourinho vio en él y en el que Carlo Ancelotti sigue confiando. Salida en corto y en largo, capacidad de asociación, desborde y llegada a la meta rival, Luka se destapó, sabiendo que las espaldas las tiene bien protegidas por el tolosarra, como el interruptor del equipo. Y cuando el croata dice "on", el trío BBC se encarga de hacer el resto. Porque entre Cristiano Ronaldo y Benzema (Bale anduvo voluntarioso pero desacertado en la definición) trituraron a la Real en 26 minutos: dos goles  y una asistencia del portugués, que sigue siendo la estrella que más brilla en el firmamento del fútbol mundial; un gol y una asistencia de Benzema, despierto como en su mejor etapa de blanco. El 3-0 en 26 minutos era inapelable, porque la Real no salía de su campo y porque Ronaldo, quién si no, tuvo el cuarto en un remate al larguero, cuando la cosa iba todavía en unas tablas que desde el pitido inicial se veía que iban a durar poco. El luso, pese a todo, se desquitó marcando de falta directa
El póquer lo redondeó Khedira antes del descanso, haciendo justicia a su brutal primer tiempo. Si Modric es el elegido para darle continuidad a las transciones defensa-ataque del Real Madrid, el alemán es el encargado de hacer lo mismo pero en el camino de vuelta, el que más cuesta: es el taxista que recoge a los borrachos a la salida de las discotecas para llevarlos sanos y salvo a su casa, tarea ingrata y al servicio de los demás.
El segundo tiempo, en cambio, propició la habitual desconexión blanca, con muchos pensando ya en las fantásticas fechas FIFA metidas con calzador (gracias, Blatter). El Bernabéu, pese al resultado, se impacientó porque veía a sus jugadores pensando en otra cosa, mientras algunos insensatos se dedicaron a menospreciar el trabajo de Diego López pensando, tal vez, que cuantos más goles encaje mejor para... para... para el Madrid no, desde luego. El gallego le dedicó posteriormente un enorme paradón a sus detractores. No pudo hacer nada, eso sí, ante el fantástico golazo de un Griezmann que dejó destellos de su inmensa clase tras error secuencial de Varane y Pepe. El gol de Cristiano que redondeó su hat-trick cerró el partido porque Morata, ay Morata, falló una ocasión de esas que solía marrar antes Benzema. Pero el partido fue la fiesta de Luka Modric.

No hay comentarios:

Publicar un comentario